Sabéis, hoy tengo algo que decir.
Todos sabéis que no soy una sola (oh, vamos, sí que lo sabéis, o no me habéis mirado realmente dentro de los ojos durante el tiempo suficiente). Todas hacemos cosas, visibles o no, confesables o no. Muchas. Solas. A la vez.
Sabéis, el lenguaje es una cosa deliciosa, venas adentro.
En fin, lo que quiero decir es que llevamos muchos años tarareando en la sombra. Y ahora, de súbito, algunas de las que soy han decidido salir corriendo e irse a cantar muy alto portando estrellas bien visibles en la frente. Han creado su templo. No voy a hacer nada por impedirlo. Nadie va a hacerlo.
Algunos textos los conoceréis porque, a través de las estaciones, los he ido enhebrando con las imágenes de este blog. Otros, probablemente no.
Y esto es todo lo que necesitáis saber.
Entrad por vuestro propio pie:
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