miércoles, 4 de febrero de 2015

Major Arcana



Y tras todo este tiempo
vuelvo ahora cabalgando la palabra que aúlla y sangra en desafío
y comprendo que hemos sido furia y dolor
ambas, primera y séptima
furia y dolor
templo ardiente y rumor de cocodrilos
sacrificadas a nuestra propia efigie como diosas.

(Vosotros tampoco sabéis qué Nombre me enjoyaba las heridas
Pero Nosotras sabemos de vosotros.)



miércoles, 21 de enero de 2015

My dear evil


If I may once clutch your heart 
And pull its beauty to my face

(Current 93, Calling for Vanished Faces)


Ilustración en proceso.
 Work in progress.


sábado, 17 de enero de 2015

Sororidad / Sorority



Realicé este dibujo para ilustrar el relato de Vanity Dust llamado Charly, el lisérgico despertar del niño tabernero, ambos publicados en el número 13 de la flamante y veterana revista Vinalia Trippers, "Duelo al sol".

Este número de Vinalia está construido en torno al Far West más sucio y rastrero ("más el de Sergio Leone que el de John Ford", según dice el mismo Vicente Muñoz Álvarez en la introducción); y el texto de Vanity Dust, ambientado en el clásico saloon del oeste americano lleno de abusadores, prostitutas y borrachos miserables, no defrauda el mito. El conjunto constituía un estupendo caldo de cultivo que me dio la oportunidad de hacer lo que más me gusta hacer, esto es, subvertir.  En este caso, quise aprovechar esta construcción ficcional de pasado para plantar cara a algunos de los significados jocosos o despreciativos que en el presente real suelen impregnar ciertos conceptos:

  • Por una parte, los asociados al travestismo y/o al transgénero.
  • Por otra parte, los asociados al erotismo o a la sensualidad protagonizados por mujeres de edad avanzada y/o cuerpos no normativos, erotismo que queda manifiesto mediante la palabra, la gestualidad o la vestimenta de las mismas.

En ambos casos, socialmente se considera que existe una conducta divergente, fuera de lo normal, que sólo se justifica y acepta si está enmarcada dentro de un espectáculo y ofrecida a un público para su divertimento y deleite. De este modo, la extravagancia puede actuar libremente y no hay de qué preocuparse, porque la rareza es graciosa, es entretenida, es ocurrente, es manejable.
En este mundo mediatizado y totalitarista, la divergencia sólo es tolerada si es divertida, complaciente, chispeante, recreativa, momentánea, risible, irrisoria; y, sobre todo, si está circunscrita a unos contextos muy determinados y con un lenguaje muy concreto. Fuera de ellos, se la considera despreciable, bochornosa, ilícita, incluso ofensiva.

Pero la divergencia no existe para animar ni entretener a nadie. Lo que los otros vean en la divergencia no define lo divergente, y mucho menos tiene el derecho de decidir si es legítimo o no.

Haz lo que demonios te haga feliz. Sé lo que demonios seas.



I draw this to illustrate Vanity Dust's short story "Charly, el lisérgico despertar del niño tabernero", both of them published in the 13th issue of Vinalia Trippers magazine.

This issue is centered on the dirtiest and most disgusting Far West ("more Sergio Leone's than John Ford's", as Vicente Muñoz Álvarez says in the introduction); and Vanity Dust's story, set in the classic saloon full of abusers, prostitutes and drunkards, doesn't betrays the myth. As a whole it was an excellent breeding ground that gave me the opportunity to do what I enjoy most, that is, subverting. In this case, I wanted to use this fictitious past to confront some of the mocking and disdainful meanings which at actual present usually coat certain concepts:

  • On one hand, those meanings attached to cross-dressing and transgender. 
  • On the other hand, those meanings attached to eroticism or sexuality starred by old women and/or  non-normative bodies, eroticism which is stated by their words, their gestures or their clothes.

In both cases, society considers that there is a divergent behavior, which is only justified or accepted as part of a show, offered to an audience for its pleasure and amusement. This way, eccentricity is allowed to act freely and there is nothing to worry about, because oddity is funny, is entertaining, is witty, is governable. 
In this mass-mediated and totalitarian world, divergence is only tolerated if it is humorous, compliant, scintillating, recreational, momentary, laughable, risible; and above all, if it is circumscribed within very specific contexts and using a very specific language. Out of there, it is considered despicable, shameful, illicit, even offensive.

But divergence does not exist to amuse nor entertain anybody. What others see in divergence does not define the divergent, and much less has the right to authorize it or not.

Do whatever the hell you love. Be whatever the hell you are. 



jueves, 8 de enero de 2015

Identidad


Urgía un nuevo avatar. Bienvenida a casa, identidad.

Fotografía: Álex Portero.
Edición: Mar del Valle.
Vestido realizado en colaboración con Jacq the Rimmel.


I needed a new avatar. Welcome home, identity.

Photo: Álex Portero.
Edition: Mar del Valle.
Dress made in collaboration with Jacq the Rimmel.

domingo, 4 de enero de 2015

neønymus


Para finalizar una semana de arte despiadado, acudí a un concierto de neønymus.

En realidad, poco puedo decir de neønymus. Una amiga mía residente en Dinamarca me lo descubrió a medianoche hace aproximadamente dos meses (maldita-sea-ella-bendita), y yo enloquecí y lo seguí en todas sus redes. Cinco días antes del concierto, supe casi por casualidad que vendría a Madrid. Lo que él −chamán contemporáneo conformado en grises− hacía me resonaba en lo más hondo de los huesos, eco familiar a las voces que me habitan cuando por delante sólo tengo un silencio espeso que respira.

Por ello, en lugar de enredarme con palabras, prefiero dejar que os hablen todas sus voces.


miércoles, 31 de diciembre de 2014

"Fausto", de Tomaž Pandur

Fotografía de Aljosa Rebolj

Lo primero que vi de la obra de Tomaž Pandur fue un trailer de Inferno, y lloré como quien se ahoga.
Fue hace demasiado poco, y el ansia y la impotencia me devoraban la cordura al saber que desde Inferno me he perdido demasiadas ceremonias.

He esperado Fausto como quien aguarda a una reina inmortal y demente.

Sed. Pienso en Fausto y sólo tengo sed. La imaginería sacra de Pandur tiene algo que te araña las entrañas, las raíces subterráneas del dolor y del deseo. El sistema nervioso titila como una supernova y se estremece, y las percepciones se materializan en una desaforada serie de anhelos: quisiera respirar cada día sobre ese escenario, quisiera vivir asaeteada por esa luz que aúna lo angélico y lo atroz. Quisiera mancharme con ese polvo que conforma la inmundicia mística del mundo, helarme en esas aguas, jurar cada día con la lengua bañada en sangre, aullar como una poseída, como una iluminada. Lo simbólico, lo sensual, lo mitológico, lo eterno, lo sagrado se despliega en las obras de Pandur y reclama un trono invisible que se manifiesta en cada elemento escénico, anida en cada actriz y actor y hace de su cuerpo un instrumento y un altar al servicio de algo pavoroso y verdadero. Cada instante es una coreografía perfecta. Cada gesto responde a un propósito de flecha ineludible. Cada canto y nota reverbera entre las venas como un sistema solar hecho de aluminio y cristal.

En Fausto el demonio es múltiple, es padre (Víctor Clavijo), madre (Ana Wagener), hijo (Pablo Rivero), hija (Marina salas) y sacerdote (Emilio Gavira) y tiene voz artera y fina, pero a veces se hastía en los laberintos humanos y se siente exhausto, demasiado eterno, demasiado recubierto de cenizas. Roberto Enríquez regresa dejándose la piel y transitando la soledad del genio que desea un jardín mientras se petrifica.

En Pandur, la belleza puede erigirse en cualquier parte; puede ser estúpida, divina, bestial o inocente, pero jamás es pura.
He acudido a él y seguiré acudiendo porque sé qué aguardo, porque busco el templo y el puñal, la aureola férrea y la serpiente.

Que cada nueva obra de Pandur encuentre en mí su sacrificio.


Fotografía de Aljosa Rebolj

viernes, 26 de diciembre de 2014

"Frankenstein", con Benedict Cumberbatch


Ante la imposibilidad de haber acudido a presenciar Frankenstein en el propio National Theatre, la oportunidad de disfrutar teatro en cines que nos ofrece el National Theatre Live es un verdadero privilegio. Es cierto que, como suele pasar con las mejores ramas del arte, resulta difícil hacer justicia en tan poco espacio a esta puesta en escena del clásico de Mary Shelley. No obstante, si me viese obligada a hacerlo, yo lo resumiría en dos palabras: Benedict Cumberbatch.

De las dos versiones de la obra que nacen de la alternancia de Cumberbatch y Jonny Lee Miller interpretando los papeles principales del científico y la criatura, la versión que ha sido grabada para proyectar en los cines es aquella en la que Cumberbatch encarna a la creación. Tras asistir a los primeros diez minutos de la obra, cualquier curiosidad interrogante que dicha elección nos suscitase se desvanece. La primera escena de Frankenstein instaura un silencio absoluto y sobrecogido ante la carne rota y vacilante, perpleja  y aterrorizada de la criatura, animada por esa bestia escénica e inmisericorde que es Cumberbatch. El trabajo que hay detrás de esos impresionantes primeros minutos es descomunal; y semejante actuación soberbia no hace más que recubrirse de oro a lo largo de la obra cuando, envolviendo ese lenguaje corporal que fluye entre lo animal, lo infantil y lo mutilado, Cumberbatch hace brotar su voz sedosa, atronadora y densa de dicción impecable.

Dejando aparte esta interpretación sublime, la exquisita escenografía (ese monumental racimo de bombillas que, en los momentos clave, laten o subrayan o despojan o relampaguean) y el excelente trabajo de todos los demás actores (particularmente no puedo dejar de destacar el personaje de Elizabeth, inteligente, desenfadada, aguda y crítica por encima de su habitual cosificación en lánguida damisela), esta obra tiene además otro motivo esencial por el cual la considero magnífica: Tras largos años de incomprensión ante las características popularmente asignadas al mito, una parte de mí ha podido respirar tranquila al ver que en esta versión de Frankenstein se hace al fin justicia a la complejidad intelectual y emocional de la criatura de Shelley, poniendo de relevancia  de una vez por todas la verdadera naturaleza de Victor Frankenstein, hombre egoísta, déspota, presuntuoso, ególatra y deleznable; que abandona a su creación, la insulta, la ignora, la humilla y la desprecia por el simple hecho de ser desagradable a su vista, negándose automáticamente a considerar su derecho a ser acogida y respetada por su creador, convirtiéndose en causa directa y deliberada de su sufrimiento y del sufrimiento que ocasionará en su empeño por intentar ser, si no amada por él, al menos percibida y reconocida.




jueves, 25 de diciembre de 2014

Después de la presentación de Vinalia



Por fin encuentro el momento para retomar hoy y en los próximos días algo que tenía pendiente de contaros. Veréis, la segunda semana de diciembre fue para mí una cascada artística. Ese jueves fui a ver la obra teatral Frankenstein que el National Theatre está llevando a diversos cines del mundo, el viernes asistí a la presentación del número 13 de la revista Vinalia Trippers, el sábado acudí a rendir pleitesía al Fausto de Pandur, y el domingo me dejé inundar por los cantos ancestrales de neønymus. Así que necesitaré ir por partes.

Primero, la presentación del número de Vinalia Trippers "Duelo al sol". Comenzó con pleno ánimo festivo y se tornó cálida, acogedora, levemente decadente, salpicada de cueros y plumas y risas y botas y polvo y destierro y sudor.
Entre prosa y poesía, en este número de Vinalia encontramos a autores como José Ángel Barrueco, Álex Portero, Salva Rubio, Vicente Muñoz Álvarez, Esteban Gutiérrez Gómez (Bacø), Pablo Cerezal, Javier Vayá, Mario Crespo, Ana Curra o David González entre otros; acompañados en danza implacable por un aplicado tropel de ilustradores, entre los cuales me incluyo (en mi caso, ilustrando el relato de Vanity Dust).

Somos una caterva de rebeldes sediciosos difíciles de encontrar, así que facilitaré el asunto dejándoos una lista de puntos de venta donde podéis adquirir Vinalia.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

¡Feliz Yule!



Y como se va acercando la hora, para lo que queda del día y los siguientes espero que comáis muchas cosas deliciosas, que cantéis como si os habitaran luciérnagas primaverales y bailéis como si alguien hubiese legislado contra ello.
Sea lo que sea que celebréis, celebradlo con desafiante fervor.

Pasad una noche exquisita.


The hour is near, so today and the following days I hope you to eat many delicious things, sing as if spring fireflies dwelt inside you, and dance as if someone had legislated against it. Whatever you celebrate, celebrate it with defiant fervour.

Have an exquisite night.